¿Qué se puede hacer con la vida cuando a los 28 años tienes a la industria de Hollywood comiendo de tu mano, por tu cama hay un largo rosario de féminas esperando turno de almohada, eres aclamado por tu calidad de actor, y las cuentas bancarias rebozan de ceros en dólares? Fácil, sólo hay dos caminos posibles: el cielo o el infierno. De 28 años, Heath Ledger eligió lo segundo, consumirse en la depresión, dejar la vida en jirones y medicarse hasta morir. La fama lo mareó y finalmente le cobró la factura más alta: su vida misma.
Quien ha elegido el primer camino, el más difícil y áspero es otra estrella de Hollywood que se ha resistido a convertirse en sólo un mero producto comercial; el actor es Johnny Depp, hijo de una madre soltera que luchó diario. Depp fue un chico rebelde en su adolescencia y dejó los estudios de su instituto en su oportunidad. A los 21 años hizo su debut en la cinta “Pesadilla en Elm Streeet” del director Wes Craven, y tres años después, apenas a los 24 años, ganaba 45 mil dólares por capítulo en el protagónico de la serie “21 Jum Street”.
Lógica de pensamiento: para alguien de orígenes humildes como Depp (nació en Owesboro, Kentucky, de aquí que tenga una mezcla de razas, entre ellas la ascendencia cherokee), quien a lo siete años ya había vivido hasta en 20 lugares diferentes, antes de asentarse en Florida a dicha edad, habría sido fácil y cómodo cruzarse de brazos y disfrutar del dinero fácil, la prosperidad que ahora le daba el dinero, y una popularidad creciente entre los adolescentes. No lo hizo.
Depp dejó la serie a medias, en pleno éxito comercial y tomó una decisión arriesgada en su vida: aceptó el papel que le ofrecía el oscuro director Tim Burton para darle vida a “Edward Scissorhands”, la versión postmoderna, negra y oscura de “Pinocho” de Collodi, donde un padre gótico engendra a un joven enfundado perpetuamente en cuero negro, con una extraña particularidad: en lugar de manos, de sus muñecas penden tijeras, puntas, tenazas y cuchillos de todo tipo, las cuales hoy forman parte de la iconografía plástica del celuloide.
Depp perdió los seguros 45 mil dólares que se embolsaba por capítulo de la serie que ya tenía como exitosa, pero ganó una nominación a los prestigiados Globos de Oro. Lo demás es historia.
Vemos entonces que para Depp el éxito consiste en algo más que ganar dinero. “Mi desafío es hacer algo que conmocione a la gente y que el cine todavía no haya conseguido, si no, ¿por qué estoy en esto?” dijo a la revista “Time” en marzo de 2004. Y al parecer y al día de hoy, sigue pensando lo mismo. Prueba de lo anterior es cuando los estudios Walt Disney le ofrecen 10 millones de dólares por hacer del capitán Jack Sparrow en la ya aclamada saga de “Los Piratas del Caribe”.
Ante este nuevo reto, ¿qué hizo Depp? El actor se arriesgó a perderlo todo: el filme, el jugoso contrato e incluso, parte de su honor actoral ya logrado. Depp llegó al set de filmación con rastas, trenzas, dientes de oro y con las formas y maneras del aura de Keit Richards, la leyenda viviente de la célebre banda de rock, The Rolling Stones. El escándalo no se hizo esperar entre los directivos y productores de Walt Disney. Alarmados y a regañadientes, éstos dejaron que Depp continuara con su trabajo. El resultado está a la vista: Deep fue nominado para un Oscar por su actuación y al momento de redactar la presente, es el actor que más “rinde” en la taquilla de cine mundial.
Por segundo año consecutivo, Johnny Depp ganó la encuesta anual de Quigley Publishing Co, escrutinio que se realiza desde 1932, en la cual se pide a las salas de cine que voten por las 10 estrellas que generaron la mayor cantidad de ganancias en taquillas. Depp está a la cabeza como el más rentable.
Historias contrastantes: Ledger –el actor de “Secreto en la Montaña”, que debía su nombre a un personaje de la novela “Cumbres Borrascosas”, la obra de Emily Bronte, texto de cabecera de sus padres– se mareó y se perdió en la vida fácil de Hollywood; Depp sigue apostando su vida en papeles protagónicos que tengan como desafío una actuación memorable.
Verdad de Perogrullo: hay muchos caminos hacia al éxito y el dinero fácil; pero, el éxito verdadero es aquel que se consigue con una gran dosis de paciencia, humildad, perseverancia y mucho, mucho trabajo. Después de una mediana actuación, dando vida a un vaquero gay, Heath Ledger murió presa de sus propios demonios; luego de varias actuaciones memorables, Johnny Depp vive para contarlo. Una historia de poder.
Fuente: vanguardia.com.mx

1 comentario:
que bueno que publiques estas cosas en tu blog y mas si son de Johnny
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